martes, 27 de julio de 2010

CELESTINO V


San Celestino V O.S.B., (* Isernia, (1215) – † Ferentino, 19 de mayo de 1296). Papa n.º 192 de la Iglesia Católica en 1294.

Nacido Pietro Angeleri di Murrone, era el undécimo hijo de Angelo Angelerio y Maria Leone e ingresó, en 1232, como monje benedictino en el monasterio de Santa Maria in Faifoli situado en la diócesis de Benevento, donde mostró una extraordinaria predisposición al ascetismo que le llevó, en 1239, a hacerse eremita en una cueva situada en el monte Morrone donde permanecería durante cinco años.

Tras este periodo de total aislamiento, se trasladó con dos compañeros, a una cueva similar en la montaña de Maiella en la región de Abruzos en el centro de Italia, en donde fundó, en 1244, la orden de los Celestinos, que sería aprobada por Urbano IV en 1264.

Elegido Papa tras un peridodo de dos años y tres meses en el que la silla de San Pedro permaneció vacante debido a la división del colegio cardenalicio en dos facciones encabezadas por las familias Colonna y Orsini, abandonó su retiro y tras su coronación en la ciudad de Aquila, instaló su sede papal en Nápoles, donde hizo su entrada a lomos de un asno que conducía el fiel aliado de la Iglesia Carlos II de Anjou, rey de Nápoles -hijo de Carlos I de Anjou, y por tanto, sobrino de San Luis-, y su hijo, Carlos Martel de Anjou, nombrado rey de Hungría por el papa precedente, Nicolás IV.

El nuevo papa tomó como nombre Celestino V, pero nada en su vida anterior había preparado a aquel hombre para las intrigas del poder, por lo cual, tras cinco meses como pontífice, renunció voluntariamente a su trono para retornar a su vida de ermitaño. Diez días después de la abdicación de Celestino se reunió el cónclave que, en un sólo día de deliberaciones eligió al cardenal Benedicto Caetani como Bonifacio VIII.

El nuevo papa trasladó inmediatamente la sede papal a Roma ordenando a Celestino que lo acompañara, temeroso de que el pueblo napolitano, contrario a su elección, lo siguiera considerando como legítimo pontífice. En el trayecto Celestino logró escapar y refugiarse en su antigua celda del Monte Morrone hasta que, acosado por Bonifacio, intentó infructuosamente huir a Grecia, siendo detenido, sometido a juicio y encarcelado en la torre del castel Fumone donde falleció el 19 de mayo de 1296 tras diez meses de confinamiento, según fuentes no confirmadas este murió asesinado por orden de Bonifacio VIII clavándole un clavo en la cabeza[cita requerida].

Quizás la única medida importante que llegó a dictar fue la creación de la Orden de los Celestinos.

Más tarde canonizado, su fiesta se celebra el 19 de mayo.

Celestino V vivió durante la época de Dante quién lo colocó en el Infierno de su Divina Comedia junto a los inútiles y/o neutrales que se encuentran entre la puerta y el vestíbulo según la obra. El Canto III, Treceto 20 de la obra alude a Murrone diciendo: Así que distinguir los rostros puedo, miro con más fijeza, y vi entre varios al que la gran renuncia hizo por miedo.

Las profecías de San Malaquías se refieren a este papa como Ex eremo celsus (Elevado de la ermita), cita que hace referencia a que antes de ser elegido pontífice, fue ermitaño del monasterio de Pouilles.

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